Por Robert Vargas
De todos los líderes que estaban en la tarima durante el acto de firma del pacto del PLD y el PRD, el único que recogía repetidas veces del suelo un vaso con un líquido para probar algunos sorbos era Miguel Vargas Maldonado.
 Ninguno más lo hizo.
Luis Ayala, líder de la Internacional Socialista y testigo estrella del pacto, tenía guardada debajo de su asiento una botellita plástica con un líquido, que se supone agua, y del cual se le vió al menos una vez tomar "a pico de botella".
Nadie más tenía "botellitas de agua" ni ningún otro "vaso con líquido" debajo de la silla.
Solo Vargas Maldonado tenía colocado, a su derecha y detrás suyo, junto a la pata trasera de la silla en la que estaba sentado, un vaso, que no parecía de los que se usan para tomar agua.
En total, Vargas Maldonado tomó 11 sorbos del líquido, la mayoría de ellos de ese vaso que él recogía del suelo y lo llevaba directamente a sus labios. Los otros los tomó cuando daba su discurso.
Hubo un instante en que, incluso, el presidente del PRD dejó de aplaudir para bajarse a recoger el vaso.
¿Qué contenía este?
Sólo él y el asistente que se lo colocó allí lo saben.
Lo cierto es que Vargas Maldonado, por momento parecía nervioso.
Tenía mucha sed, o estaba nervioso.
O era algún medicamento.
Ahora bien, si fuera por la sed, habria tomado más líquido, no simplemente sorbos.
Y, si era una medicina, entonces las dosis eran muy frecuentes.
Los conté uno a uno y hasta los grabé con mi camarita de vídeo puesto que me llamó la atención que fuera el único que estuviera recogiendo un vaso del suelo y llevándolo a sus labios.
Lo hizo ante los ojos de todos. No podía contenerse.
El presidente Medina, que estaba a su lado, tomó agua una sola vez, y lo hizo cuando pronunciaba su discurso.
Medina aparentaba calmado, muy  tranquilo puesto que está conciente de que en su propósito de lograr la reelección debe estar en condiciones y dispuesto a tragarse un tiburón podrido, si fuera necesario y, sobre todo, hacerlo sin eruptar.

 
Top