La falta de personal especializado, equipos y un diagnóstico oportuno son algunos de los factores que obligan a los afectados a buscar alternativas
Dayana Acosta / Santo Domingo.-El localizar servicio especializado en algún hospital fuera de la capital es lo más parecido a sacarse el premio mayor.
La mayoría de los grandes centros sanitarios con tecnología de punta y con nivel de especialidad se concentran en Santo Domingo.
La falta de un buen diagnóstico, una debida orientación, la manera incorrecta de referirlos hacia otro hospital, en algunos casos, y la carencia de médicos con especialidad entre otros factores, son algunas de las vicisitudes por las que atraviesan aquellos enfermos que su único pecado es residir en alguna provincia de la República Dominicana.
Así que, al no sentir que su condición mejora, abordan la primera guagua o minibús con destino a la capital, con la esperanza de hallar lo que no encontraron en su pueblo, la salud.
Cuando llegan a la metrópolis, a veces sin ningún referimiento médico, mucho menos un diagnóstico y con poco dinero en los bolsillos, entonces inicia su nuevo calvario, pues este se conjuga con el mal que padecen, lo que lo convierte en una lucha contra el tiempo, pues la enfermedad sigue carcomiendo el cuerpo, ya que no se logra una atención oportuna.
La odisea
Ana Antonia Fermín había llevado a su hermana Ana Raquel Fermin en varias ocasiones al hospital Nuestra Señora de Regla en Baní y allí solo le atinaban a decir que sufría de migraña y que su presión estaba bien. Sin embargo no era así.
“Hubo un día que la llevaron al hospital, la medicaron y le dijeron que supuestamente solo tenía migraña y cuando la despacharon para la casa mi hermana se desmayó, se orinó encima y regresamos al centro, volvieron a medicarla y la enviaron hacia la casa”, narra Ana Antonia con voz entrecortada.
Ella, al observar que su hermana, quien reside en el Cruce de Ocoa, seguía de mal en peor, decidió llevarla donde una neuróloga que ofrecía consulta privada, y la galena, a quien no identificó, le indicó una tomografía, la cual le realizaron de una vez y el diagnóstico fue que tenía un aneurisma.
Ante ese resultado, Fermín explica que acudieron a varios hospitales, como el Vinicio Calventi en Los Alcarrizos, y “allí no quisieron atendernos”.
Luego se movilizaron al hospital Marcelino Vélez, al Ney Arias Lora y por último al Centro Cardio-Neuro-Oftalmológico y Trasplante (Cecanot), donde iniciaron el proceso y en el día de ayer, mientras Ana Antonia contaba toda esta odisea por la que atravesó para conseguir una atención oportuna, su hermana estaba en el quirófano luchando por su vida.
Reynaldo Montero Vicente viaja desde Elías Piña (255 kilómetros) hacia Santo Domingo en busca de su salud visual, ya que sufría de glaucoma y catarata, por lo cual fue operado en el Cecanot. Cada vez que le toca su chequeo de rutina debe realizar esa travesía. Desde la frontera hacia la capital.
“Tengo varios años visitando el Cecanot y gracias le doy a Dios que llegué aquí, porque ya yo estaba ciego”.
Dijo que en su comunidad no hay especialista que le pudiera resolver el problema, así que cada vez que “visita la capital gasta más de 1,000 pesos en transporte” y sus gastos no se incrementan más porque tiene una hermana e hijo que vive en la ciudad.
Él, al igual que otros pacientes consultados, viajaron desde San Cristóbal, Azua y hasta de San Juan en busca de un servicio de calidad.
Otro factor en lo que coincidieron los consultados es que la concentración de los hospitales especializados o de tercer nivel en la capital aleja al enfermo de poder acceder a un servicio de calidad y que le permita recuperar su salud.
“…será por salir de ellos”
La encargada de Admisión del Cecanot, Gloria Mitres, dice que allá tristemente llegan pacientes que están muy desorientados, a veces sin referimiento o con un mal diagnóstico.
Precisa que si los médicos hicieran un buen triage (clasificación de los pacientes de acuerdo a la urgencia) los pacientes no pasaran tanto trabajo, sobre todo los que llegan del interior del país.
Aunque no le compete dar esa orientación, Mitres señala que “no se puede dejar a esas personas a su suerte, así que tratan de indicarles a dónde realmente es que deben, ir dependiendo de su condición de salud”.
Narra que a ese centro especializado llegan muchos pacientes que envían de otros centros, a veces sin reportes, “siempre que llegan les solicitamos el reporte.
Dependiendo de la urgencia del mismo llaman al jefe departamental y le comunican la situación para darle entrada”.
El diarismo, explica la encargada, les demuestra que a los pacientes “no se les está dando en los otros hospitales la información correcta, y uno no sabe si es por salir del paciente. Te hacen un referimiento y cuando pides el reporte del centro anterior siempre están divorciados”.
Dijo que si el caso no es propio del hospital, los pacientes pasan mucho trabajo, sobre todo los del interior.
El centro recibe un bajo presupuesto
En el Centro Cardio-Neuro-Oftalmológico y Trasplante (Cecanot) se realizaron el pasado año mil 346 procedimientos en el área de hemodinamia. Mientras que en la de neurocirugía se realizaron mil 48 y cirugías cardiacas 91.
En el área de consultas, de acuerdo a las estadísticas del año 2016, se realizaron 106 mil consultas y más de nueve mil emergencias. El reporte de fin de año también sostiene que todas las semanas los equipos de neurocirugía y cardialgia discuten los pacientes que se van a programar para ser intervenidos.
El centro cuenta con 22 comités de evaluaciones, como son el de Calidad, Ética e Infecciones entre otros.
El Cecanot se maneja con un presupuesto de RD$16,423,722.00, que es el más bajo que reciben los hospitales decentralizados o de autogestión,como también se le conoce.


Próximamente este centro de salud recibirá sus nuevos edificios que se levantan dentro de lo que será la Nueva Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar.




 
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