
Correa pronunció un amplio discurso de casi dos horas, en el que resaltó los avances sociales y económicos que ha logrado su nación, y dijo que en Ecuador ya no manda la oligarquía, los organismos internacionales o medios de comunicación. “Ahora manda el pueblo”, indicó el mandatario en medio de los aplausos del auditorio.
Resaltó que su nación logró reducir el desempleo a 4.1% y es uno de los países de América Latina que más ha crecido económicamente en los últimos cinco años.
Dijo que Ecuador rompió el concepto de salario mínimo y se estableció el salario digno, el cual debe cubrir la canasta familiar de una familia de por lo menos cinco miembros, y que ninguna empresa puede declarar utilidades mientras haya un empleado que no tenga el salario digno aplicado.
Sólo como turistas
Tras narrar los altibajos económicos que vivió su país con las recomendaciones del FMI, dijo que desde hace seis años Ecuador no recibe la visita de una delegación del organismo, y desde entonces “nos va requetebién”.
“Si vienen como turistas (los del FMI), bienvenidos, pero si vienen como nuevos virreyes, por el mismo avión se van”, apuntó en medio del aplauso de los presentes en el Aula Magna de la UASD, repleta de autoridades, dirigentes políticos, entre ellos el expresidente Hipólito Mejía, Hatuey De Camps, Max Puig y Guillermo Moreno, profesores, empleados y estudiantes.
Correa, quien ha mantenido un enfrentamiento con grandes petroleras extranjeras en su país, recibió una gran ovación y los presentes se pusieron de pie cuando se refirió a los supuestos abusos de las transnacionales en detrimento de los pueblos
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